Operar un transmisor de chispa en un faro solitario, con el viento del Cantábrico bramando… Ese era el escenario futurista que se perseguía en los acantilados españoles hace ya más de 100 años… No hablamos de un simple repetidor, sino de auténticas estaciones pioneras que transformaron la navegación. ¿Cómo fueron la primera comunicación bidireccional y los primeros radiofaros?
1903: El primer «QRZ» desde un faro
Nuestra historia comienza antes de lo que muchos suponen. En agosto de 1903, en el Faro de Cabo de la Nao (Alicante), se instaló lo que puede considerarse la primera emisora de radiocomunicación en un faro español. No era un radiofaro, sino una estación de telegrafía sin hilos (TSH) bidireccional para romper el aislamiento de los torreros.
Técnica en la “Era Pionera”
El equipo era un sistema Marconi de chispa amortiguada (spark-gap), con una potencia de aproximadamente 0.5-1 kW, una bestia para la época. La frecuencia (o más bien la banda en este caso) de transmisión era la onda larga/media, con emisión de banda ancha centrada alrededor de 300-600 m (500-1000 kHz). Una barbaridad de ancho de banda… La antena era un monopolo vertical o una «L invertida» con contrapeso, situada en un mástil de madera.
Los operadores eran los propios torreros, entrenados en Morse. Su estación de radio era la sala de la linterna del faro, compartiendo espacio con sus mecanismos. Para 1904, esta red ya incluía otros faros como Chipiona, Torrox y Portmán, creando el primer sistema civil de radiocomunicación de España.
1922: Nacen los radiofaros españoles
Casi dos décadas después, en 1922, España dio un salto tecnológico instalando sus primeros radiofaros en Cabo Finisterre y Cabo Vián (Vilan). Estos no eran para comunicación, sino para navegación: emitían señales continuas para que barcos y aviones tomasen demoras con sus radio compases.
Especificaciones técnicas
Los faros se identificaban con la primera letra de su nombre en Morse: Finisterre transmitía «F» (··–·) y Vián «V» (···–). Hacían emisión por onda continua modulada en CW (A1A), en la banda de onda larga (LF), probablemente entre 285-315 kHz (alrededor de 1.000 m), de manera coordinada internacionalmente. La potencia, más modesta pero suficiente para la cobertura costera, era de unos 300-500 W. Operaban con grupos electrógenos y baterías.
Estos radiofaros operaban 24/7, automatizados, en condiciones donde hoy muchos repetidores sufrirían. Su señal era un faro radioeléctrico literal, trazando una línea de posición para fijar la posición del barco.
Todo un legado
¿Qué nos enseñan estas instalaciones?
- Robustez extrema: Diseñadas para operar décadas con mantenimiento mínimo en entornos hostiles.
- Eficiencia: Aunque los de chispa eran «sucios», los radiofaros de 1922 ya mostraban una exactitud de frecuencia admirable para su época.
- Innovación en alimentación: Eran instalaciones autónomas energéticamente décadas antes de la aparición de la energía solar para repetidores.
La próxima vez que escuches una señal débil de baliza en las bandas bajas, recuerda que su ancestro directo era un transmisor de chispa como el de Cabo de la Nao o un radiofaro como el de Finisterre. ¿Te imaginas operando una estación a chispa?
EA1JAB – Norberto – ¡Feliz radio! ¡73’s!




