En especial para los activadores SOTA: Seguro que conocéis esa escena: llegáis a la cumbre, con el equipo a cuestas y la ilusión a tope. Desplegáis vuestro dipolo… y ahí viene el dilema. Con ese par de metros de mástil o esa rama no demasiado alta, ¿lo montáis en V invertida (con el centro arriba) o en V normal (con el centro abajo)? No es solo cuestión de estética. A poca altura, esta decisión puede marcar la diferencia entre un día glorioso y un silencio radioeléctrico abrumador…
La V invertida: La reina de las bajas alturas
El punto de alimentación (con su balun) colgado de lo alto, y los dos brazos cayendo en diagonal hacia el suelo, anclados a piquetas o arbustos bajos.
Sus bonanzas en entornos SOTA:
- Ángulo de radiación más bajo (¡Ideal para el DX!): A poca altura sobre el suelo (hablamos de 3 a 8 metros), la V invertida fuerza a la corriente de la antena a maximizar su componente horizontal. El resultado es un lóbulo de radiación más plano (sale «rasante»), ideal para lanzar tu señal a cientos o miles de kilómetros. En la práctica, en 20m o 40m, una V invertida a 5 metros puede sonar para DX mejor que un dipolo horizontal a la misma altura.
- Se alimenta desde lo alto: El punto de alimentación, al estar elevado, está más alejado del suelo húmedo, de la mochila y de vosotros mismos (menos interferencia capacitiva). Suele dar un SWR más estable y fácil de ajustar.
- Sólo necesita un punto alto: Un mástil de 6m o la rama de un pino solitario son buenos anclajes. Los extremos van al suelo, que siempre está disponible. Logísticamente, es lo ideal para el montañero radioaficionado.
Sus puntos débiles:
- Requiere espacio en el suelo: Los brazos caen en diagonal. Necesitas un claro sin obstáculos en las direcciones a las que apuntan y eso, en una cumbre, es un problema de logística.
- Polarización «mezclada»: Tiene componentes tanto horizontal (buena para DX) como vertical (buena para locales). No es malo, pero es menos puro que un dipolo horizontal perfecto.
La V «normal» o Dipolo V: El clásico con trampa
Aquí es al revés: el punto de alimentación está abajo, en el mástil corto o incluso en el suelo, y los brazos suben en diagonal hacia dos puntos altos (otro mástil o, más común, dos árboles).
Sus bonanzas:
- Máxima simplicidad de montaje: Si tienes dos árboles o apoyos naturales a distancia y altura adecuada, puedes tenderla sin mástil. El balun y el coaxial cuelgan a una altura accesible.
- Todo el radiador está elevado: Al alejar los brazos del suelo, reduces las pérdidas por acoplamiento con la tierra húmeda, especialmente en los extremos, donde el voltaje es máximo.
Sus grandes inconvenientes a poca altura:
- El problema del ángulo: Esta es la gran trampa. Cuando el vértice (el punto de alimentación) está muy bajo, el ángulo de la V se abre demasiado. Si los brazos bajan mucho hacia el suelo (para alcanzar los anclajes), la antena se comporta casi como un dipolo horizontal demasiado bajo. El resultado: un lóbulo de radiación muy elevado, que lanza la señal casi hacia arriba. Perfecto para alcanzar las nubes, pero pésimo para contactar con ese japonés distante. Es el error clásico: una V «normal» con el centro a 2m y los extremos a 4m es, en rendimiento, peor que una V invertida con el centro a 4m.
- Alimentación sensible: El punto de alimentación, al estar bajo, es más sensible a la proximidad de objetos, cables sueltos y al propio operador. Resultado: Un SWR más inestable.
Veredicto para el activador de montaña
En el 90% de las situaciones SOTA o de campo con altura limitada (3-8m), la V INVERTIDA ES LA CLAVE.
¿Por qué? Porque optimiza el recurso más escaso: la altura sobre el suelo. Coloca el punto de máxima corriente (el centro) en el punto más alto disponible, forzando un patrón de radiación más favorable para el DX. Es la forma más inteligente de exprimir un mástil corto o una sola rama alta.
La V «normal» solo gana en un caso muy concreto: cuando puedes colgar sus extremos realmente altos (más del doble de la altura del punto de alimentación), manteniendo un ángulo cerrado entre los brazos (unos 90º-120º es óptimo). Es decir, si tienes dos árboles altos y separados, y cuelgas el centro a media altura entre ellos. Pero si el centro queda muy bajo, su rendimiento se desploma.
Consejo de campaña para las cumbres):
Lleva siempre un mástil ligero de 5-7m (o una cuerda para alcanzar una rama). Monta tu dipolo en V invertida. Ajusta los brazos para que formen un ángulo de unos 90º-120º entre ellos.
A baja altura, no buscamos la perfección teórica, sino la eficacia práctica. Y la V invertida, con su magia de transformar poca altura vertical en buen rendimiento horizontal, es la mejor aliada.
EA1JAB – Norberto – ¡Feliz radio! ¡73’s!




