El documental narra la increíble historia real de Achille y Gian Battista Judica Cordiglia, dos hermanos italianos apasionados por la radio que, desde su casa en Turín durante la Guerra Fría, lograron interceptar señales espaciales soviéticas y estadounidenses, convirtiéndose en piezas clave en la carrera espacial, aunque operaban completamente fuera del sistema oficial.
Sipopsis del documental: Hackers del espacio
Inicios como radioaficionados
Desde adolescentes en los años 50, los hermanos realizaban experimentos en un ático improvisado. Su afición por la radio los llevó a captar las primeras señales del Sputnik 1 en 1957, el primer satélite artificial lanzado por la URSS.
El corazón de Laika
Lograron registrar las señales del satélite que transportaba a «Laika», la perrita que se convirtió en el primer ser vivo en órbita. Analizando los sonidos, reconocieron lo que parecían ser los «latidos del corazón de Laika», confirmados luego por su padre y por comparación con su propio perro.
Detectives espaciales
Los hermanos construyeron antenas y sistemas de escucha avanzados de forma casera. Consiguieron captar las señales del «Explorer 1«, el primer satélite estadounidense, y muchos otros lanzamientos.
La Torre Bert
Para ampliar su actividad, instalaron su estación de escucha en una «torre militar abandonada», la famosa «Torre Bert», que se convirtió en uno de los centros de escucha espacial no oficiales más relevantes del mundo.
Grabaciones secretas y controversia
Los Judica Cordiglia interceptaron «voces humanas», respiraciones entrecortadas y sonidos que sugerían que «cosmonautas soviéticos habrían muerto en misiones fallidas», lo cual generó controversia y fue rechazado por la URSS.
Contactos con la NASA
Incluso lograron obtener y negociar el intercambio de frecuencias con técnicos de la NASA, mostrando grabaciones de «John Glenn», primer astronauta estadounidense en orbitar la Tierra, lo que causó sorpresa en los altos cargos estadounidenses.
Espionaje y tensiones
Su actividad llamó la atención de los servicios secretos soviéticos e italianos. Fueron vigilados y advertidos por agentes de contraespionaje. Sin embargo, también fueron reconocidos y apoyados por la comunidad científica occidental.
Inteligencia casera
Usaron métodos ingeniosos, como medir la antena de una cápsula espacial mediante proporciones faciales en fotos, para deducir «frecuencias de transmisión».
Códigos musicales soviéticos
Descubrieron que la URSS usaba fragmentos de música clásica (Mussorgsky) como señales cifradas para anunciar lanzamientos inminentes.
Rumores de tragedias espaciales
En 1961 y 1963 captaron grabaciones aterradoras, como la voz de una «cosmonauta mujer pidiendo auxilio», que sugerían misiones encubiertas fallidas antes de Yuri Gagarin.
Apogeo y final
Estuvieron presentes simbólicamente en el momento histórico del «alunizaje de 1969», pero ese hito marcó también el final de su rol: la televisión sustituyó a la radio como medio central. La magia del misterio dio paso a la era de la imagen.







