Dos titanes para la montaña… Te has plantado en la cumbre, miras tu mochila y piensas: «¿Sacó el dipolo para la clásica V invertida, o monto la vertical con sus radiales?» Uno es el todoterreno, el otro es el especialista en largo alcance. Pero cuidado, porque en montaña las reglas cambian. Veámoslo.
La vertical de un cuarto de onda con radiales: El francotirador del DX
Una varilla o cable vertical de unos 5 metros (para 20m) sobresaliendo hacia el cielo, con una base de radiales extendiéndose por el suelo a sus pies.
Sus bonanzas en terreno elevado:
- Ángulo de radiación rasante por naturaleza: Esta es su principal característica, tiene su mayor radiación a un ángulo bajísimo, ideal para salir «disparada» hacia el horizonte y dar la vuelta al mundo. En teoría, es la solución para el DX.
- Omnidireccional: Radia por igual en todas las direcciones. En una cumbre donde el espacio para rotar una antena direccional es una complicación, esto es maravilloso.
- Eficiente en espacio vertical: Si tu limitación es el ancho del terreno (una cresta estrecha) pero tienes cielo libre, una vertical de 5-6m es más fácil de desplegar que un dipolo de 10m de largo.
Sus problemas en situaciones SOTA:
- El PERO de los radiales: Aquí está el 90% del problema. Una vertical es solo la mitad de la antena; la otra mitad son los radiales. En montaña, colocar 16 o 32 radiales de 5m en un suelo rocoso, con vegetación o nieve, es una misión casi imposible. Con pocos radiales o mal desplegados, la eficiencia se desploma. Tu precioso ángulo bajo se convierte en un simple disipador de energía.
- Capta todo el ruido (y las señales): Las verticales son famosas por ser más susceptibles al ruido artificial (QRM) y atmosférico (QRN). En una montaña generalmente es bajo, pero se debe considerar.
- La altura del suelo es crítica: En una montaña, el «suelo» suele ser roca dieléctrica. Si no hay suficiente tierra conductora, los radiales no pueden formar un buen plano de tierra artificial. Resultado: pérdidas y SWR inestable.
La V invertida: La fiabilidad y adaptabilidad
Centro arriba, brazos en diagonal. No promete milagros teóricos, pero cumple de manera sorprendente.
Sus fortalezas en terreno agreste:
- Sencilla: Es una antena completa en sí misma. No necesita radiales ni plano de tierra. La montas entre un mástil y dos piquetas, y funciona. En una cumbre rocosa donde situar unos radiales es una pesadilla, esta es una gran ventaja.
- Menos dependiente del terreno: Su rendimiento es más predecible porque no está acoplada al suelo bajo ella. Las rocas, la hierba o la nieve le afectan menos que a una vertical.
- Ángulo de radiación bajo: A baja altura (3-8m) engaña a la física produciendo un lóbulo más bajo que un dipolo horizontal a la misma altura. No será tan rasante como una vertical teórica perfecta, pero será consistentemente bueno.
- Montaje a prueba de viento: La configuración tensada es muy estable ante ráfagas, un factor importante en una cima expuesta a la intemperie.
Sus limitaciones:
- Ocupa más espacio horizontal: Necesita espacio para los brazos en diagonal (unos 10-12m de separación entre anclajes para 20m).
- Patrón de radiación algo irregular: Tiene puntos débiles (nulos) a lo largo del eje de la antena, aunque menos pronunciados que un dipolo horizontal.
El test de la montaña
Imaginemos dos escenarios habituales en las salidas al campo:
Escenario A: Cumbre amplia de hierba o tierra.
- Vertical: Si tienes tiempo, paciencia y clavos para desplegar 16 o más radiales decentemente, ganarás. El ángulo de salida será óptimo para DX.
- V invertida: Más rápida, y casi igual de efectiva. Una elección segura.
Escenario B: Cumbre rocosa, estrecha, con poco tiempo para operar (el 80% de las activaciones SOTA).
- Vertical: Un riesgo alto. Con 4 radiales mal puestos sobre roca, la eficiencia puede caer un 50-70%. Esa máquina vertical se convertirá en un «ruido». Y peor aún: Cuidado con los radiales cerca del operador (¡peligro!).
- V invertida: La elección sabia. Montaje rápido, rendimiento garantizado y predecible. Te pones a operar, no a pegarte contra el terreno.
Consejos prácticos para el campo:
- Prioriza la V invertida como tu elección habitual, por su fiabilidad.
- Solo considera la vertical si:
- Vas a estar en una cima amplia y despejada (como una pradera).
- Vas específicamente a por un DX lejano en una banda concreta) y tienes tiempo de sobra para desplegar al menos 12 ó 16 radiales.
- El espacio horizontal es realmente limitado (estás en una torre o sobre una plataforma pequeña).
En radioafición en el campo, especialmente en montaña, lo perfecto es enemigo de lo bueno y lo complejo es enemigo de lo operativo. El dipolo de V invertida ofrece el mejor compromiso entre rendimiento, velocidad y fiabilidad en condiciones adversas. La vertical, en su configuración ideal, es una herramienta genial, pero exige unas condiciones que rara vez encuentras.
EA1JAB – Norberto – ¡Feliz radio! ¡73’s!




