La noche del 24 de diciembre de 1906, desde una estación experimental en Brant Rock, Massachusetts, se escuchó algo que jamás se había oído: una radiodifusión pública de voz y música. El ingeniero Reginald Fessenden hizo historia al realizar lo que se considera la primera transmisión radiofónica de audio dirigida a una audiencia general, rompiendo con el reinado del código Morse.
Para lograr esta proeza técnica, Fessenden utilizó un revolucionario transmisor de alternador de alta frecuencia, una máquina que generaba una onda continua de radio (CW). Esta tecnología, radicalmente distinta a los chisporroteantes transmisores de chispa de la época, permitía modular la amplitud de onda (AM) para superponiendo sonido de forma clara y audible. Desde su estación, equipada con una antena de 128 metros, la señal se emitió en la frecuencia de aproximadamente 50 kHz, pudiendo ser captada cientos de kilómetros mar adentro…
El programa fue una breve pero cuidadosa selección. Fessenden comenzó tocando al violín la canción «O Holy Night» y cantó un villancico. Luego, leyó un pasaje de la Biblia, concretamente del Evangelio de San Lucas, para finalmente desear «Feliz Navidad» a sus oyentes y pedirles que le escribieran sobre la recepción. Los marineros y telegrafistas que, acostumbrados a los fríos puntos y rayas, escucharon de repente una voz humana y música a través de sus auriculares, quedaron atónitos.
Aunque su impacto público fue limitado en ese momento, este experimento de Nochebuena demostró el potencial de la radio como medio de comunicación masiva para el entretenimiento y la información, sentando el principio técnico de la radiodifusión tal y como la conocemos.
EA1JAB – Norberto – ¡Feliz radio! ¡73’s!




