El 22 de febrero de 1857 nacía en Hamburgo Heinrich Rudolf Hertz, el físico experimental cuyo trabajo convirtió en realidad las predicciones teóricas de Maxwell y abrió la puerta a la era de las comunicaciones inalámbricas. Hertz no solo confirmó toda una teoría revolucionaria para la época, sino que dio al Mundo una herramienta práctica: las ondas de radio, bautizadas en su honor como «ondas hertzianas«.
Lo más reseñable de su carrera fue su experimento pionero realizado entre 1886 y 1888. Usando un oscilador (un par de esferas de latón separadas por un pequeño espacio, conectadas a una bobina de inducción), generaba chispas que producían oscilaciones eléctricas de alta frecuencia. A varios metros de distancia, colocaba un resonador en forma de anillo de cobre abierto, también con un pequeño espacio. Cuando el oscilador producía una chispa, Hertz observaba minúsculas chispas saltando en el espacio del resonador, demostrando experimentalmente que la energía se había transmitido a través del aire en forma de ondas electromagnéticas.
Un dato técnico crucial es que Hertz midió meticulosamente estas ondas. Determinó su velocidad, comprobando que era igual a la de la luz (300.000 km/s), tal como Maxwell había predicho. También demostró que se podían reflejar, refractar y polarizar, comportándose exactamente como la luz, confirmando así su naturaleza electromagnética. Sus ondas tenían una longitud de varios metros (lo que hoy llamamos VHF/UHF), muy diferente de la luz visible.
A pesar de su monumental logro, Hertz declaró que no veía utilidad para sus «ondas de aire». No vivió para ver cómo Marconi y otros las convertirían en la base de la radio, la televisión y las telecomunicaciones globales.
EA1JAB – Norberto – ¡Feliz radio! ¡73’s!




